Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Octavio Paz. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Octavio Paz. Mostrar tots els missatges

dimarts, 12 de maig del 2020

Puerta (Octavio Paz)



¿Que hay detrás de esa puerta?

No llames, no preguntes, nadie responde,

nada puede abrirla,

ni la ganzúa de la oscuridad

ni la llavecita de la razón

ni el martillo de la impaciencia.

No hables ,no preguntes,

acércate, pega la oreja:

¿no oyes la respiración?

Allá al otro lado,

alguien como tu pregunta:

¿Que hay detrás de esa puerta?



dilluns, 14 de juliol del 2014

La llama, el habla (Octavio Paz)

En un poema leo:
conversar es divino.
Pero los dioses no hablan:
hacen, deshacen mundos
mientras los hombres hablan.
Los dioses, sin palabras,
juegan juegos terribles.

El espíritu baja
y desata las lenguas
pero no habla palabras:
habla lumbre. El lenguaje,
por el dios encendido,
es una profecía
de llamas y una torre
de humo y un desplome
de sílabas quemadas:
ceniza sin sentido.
La palabra del hombre
es hija de la muerte.
Hablamos porque somos
mortales: las palabras
no son signos, son años.
Al decir lo que dicen
los nombres que decimos
dicen tiempo: nos dicen.
Somos nombres del tiempo.

Mudos, también los muertos
pronuncian las palabras
que decimos los vivos.
El lenguaje es la casa
de todos en el flanco
del abismo colgada.
Conversar es humano. 

divendres, 25 d’abril del 2014

Palpar (Octavio Paz)

Mis manos
abren las cortinas de tu ser
te visten con otra desnudez
descubren los cuerpos de tu cuerpo
Mis manos
inventan otro cuerpo a tu cuerpo.

dimecres, 11 d’abril del 2012

Hermandad (Octavio Paz)

Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en este mismo instante
alguien me deletrea. 

divendres, 6 d’abril del 2012

Donde sin quién (Octavio Paz)

Charo Mur, oleo sobre tela
www.charomur.com



No hay
ni un alma entre los árboles.
Y yo
no sé adónde me he ido. 




Antes del comienzo (Octavio Paz)

Ruidos confusos, claridad incierta
Otro día comienza.
Es un cuarto en penumbra
y dos cuerpos tendidos.
En mi frente me pierdo
por un llano sin nadie.
Ya las horas afilan sus navajas.
Pero a mi lado tú respiras;
entrañable y remota
fluyes y no te mueves.
Inaccesible si te pienso,
con los ojos te palpo,
te miro con las manos.
Los sueños nos separan
y la sangre nos junta:
somos un río de latidos.
Bajo tus párpados madura
la semilla del sol.
                                El mundo
no es real todavía,
el tiempo duda:
                              sólo es cierto
el calor de tu piel.
En tu respiración escucho
la marea del ser,
la sílaba olvidada del Comienzo. 

Madrugada (Octavio Paz)

Rápidas manos frías
retiran una a una
las vendas de la sombra
Abro los ojos
                          todavía
estoy vivo
                    en el centro
de una herida todavía fresca.

Silencio (Octavio Paz)

Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.

dimecres, 18 d’agost del 2010

Elogio (Octavio Paz)

Como el día que madura de hora en hora hasta no ser sino un instante inmenso,
Gran vasija de tiempo que zumba como una colmena, gran mazorca compacta de horas vivas,
Gran vasija de luz hasta los bordes henchida de su propia y poderosa sustancia,
Fruto violento y resonante que se mece entre la tierra y el cielo, suspendido como el trueno,
Entre la tierra y el cielo abriéndose como una flor gigantesca de pétalos invisibles,
Como el surtidor que al abrirse se derrumba en un blanco clamor de pájaros heridos,
Como la ola que avanza y se hincha y se despliega en una ancha sonrisa,
Como el perfume que asciende en una columna y se esparce en círculos,
Como una campana que tañe en el fondo de un lago,
Como el día y el fruto y la ola, como el tiempo que madura un año para dar un instante de belleza y colmarse a sí mismo con esa dicha instantánea,
La vi una tarde y una mañana y un mediodía y otra tarde y otra y otra
(Porque lo inesperado se repite y los milagros son cotidianos y están a nuestro alcance
Como el sol y la espiga y la ola y el fruto: basta abrir bien los ojos) y desde entonces creo en los árboles
Y a veces, bajo su sombra, he comido sin miedo los frutos de una amistad parecida a las manzanas
Y he conversado con ella y con su marido y su cuñado como hablan entre sí el agua y las hojas y las raíces.

divendres, 20 de novembre del 2009

La calle (Octavio Paz)

Es una calle larga y silenciosa.
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
y alguien detrás de mí también las pisa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.
Todo está oscuro y sin salida,
y doy vueltas y vueltas en esquinas
que dan siempre a la calle
donde nadie me espera ni me sigue,
donde yo sigo a un hombre que tropieza
y se levanta y dice al verme: nadie.